Hidroeléctrica
Ciclo Combinado
Fotovoltaica
Aerogenerador
Anemómetro
Sistema de Control
Sistema de Orientacion
Alternador
Reductora
Rotor
Torre
Transformador
Geotérmica
Carbón
Consiste en un cubo donde van montadas las palas (normalmente 2 ó 3, con diámetros que van de los 40 a los 50 metros y construidas de materiales compuestos reforzados con fibra de vidrio o materiales compuestos innovadores), capaz de rotar a una velocidad de más de 200 kilómetros por hora. El cubo está conectado a un primer eje, o eje de transmisión lenta (salida), que gira a la misma velocidad angular que el rotor. Como a lo largo del año se dan vientos de gran intensidad durante breves espacios de tiempo, no resulta barato instalar turbinas eólicas con rotores de paso fijo y dimensionarlas para que saquen partido de estos escasos fuertes vientos. De hecho, el importante incremento del coste de la máquina, debido a la fuerte resistencia de las palas y a la elevada energía pico, no se vería compensado con los modestos incrementos en la electricidad producida.  Se puede evitar este coste mayor limitando el proceso de conversión de la energía del aerogenerador cuando se producen los vientos fuertes. Generalmente esta limitación se consigue con la adopción de palas de paso variable, cuya configuración reduce la eficacia aerodinámica del rotor. Se puede variar el paso de forma continua o escalonada. En las máquinas grandes es preferible instalar un tipo de pala que se pueda ajustar solamente en la parte más cercana a la punta.
La energía eólica es la fuente de generación de electricidad más empleada en todo el planeta. De 2000 a 2009, la capacidad instalada creció a una tasa extraordinaria, pasando de tan solo 10.200 MWa cerca de 130.000 MW. Pero las perspectivas son incluso más estimulantes: se estima que los parques eólicos alcanzarán en 2015 una capacidad instalada total de 425.000 MW.
Se puede producir energía eólica no solo en grandes plantas sino también en sistemas de generación "distribuidos", es decir, por medio de generadores eólicos con pequeña capacidad (hasta 200 kW), que se pueden emplear para alimentar hogares o negocios y, al mismo tiempo, para generar energía que se inyecta en la red nacional. Estos sistemas son especialmente adecuados para viviendas unifamiliares, así como para negocios agrícolas, de turismo y de pequeño y mediano tamaño.
Gracias al progreso tecnológico y a la introducción de mecanismos de incentivos específicos, dichos sistemas de generación están proliferando aunque solo sea en zonas con suficiente velocidad del viento. Sea como fuere, permiten obtener un beneficio realmente económico, al tiempo que ayudan a reducir las emisiones de gases con efecto invernadero.